Necesitábamos medallas…. Han llegado algunas. ¿A quién
se refiere ese plural mayestático? Es fácil atribuirnos meritos por algo que no
hemos hecho personalmente o de modo más o menos directo. Felicito a los que han
hecho posible esos metales, pero soy consciente de que cada uno debemos
conseguir nuestras propias medallas. Para sentirnos satisfechos de nuestra vida
no basta justificarnos con que la culpa de los fracasos es de los demás y los
logros son algo personal. Esta actitud puede servirnos unos años, pero no
estaremos plenamente satisfechos si no conseguimos, que con el trascurrir del
tiempo, vayamos luchando por algo que valga la pena. Eso exige como en el
deporte olímpico : esfuerzo, trabajo constante, renuncias diarias, superación
ante las adversidades. El final será una laureada que quizá pocos reconocerán
pero habrá supuesto una vida lograda.Hola
Hola a todos los que paséis por aquí.
¡ Bienvenid@ a este blog! Me encantará saber tu opinión sobre lo que quieras... ¡ Te espero!
lunes, 13 de agosto de 2012
Exito de los juegos olímpicos Londres 2012
Necesitábamos medallas…. Han llegado algunas. ¿A quién
se refiere ese plural mayestático? Es fácil atribuirnos meritos por algo que no
hemos hecho personalmente o de modo más o menos directo. Felicito a los que han
hecho posible esos metales, pero soy consciente de que cada uno debemos
conseguir nuestras propias medallas. Para sentirnos satisfechos de nuestra vida
no basta justificarnos con que la culpa de los fracasos es de los demás y los
logros son algo personal. Esta actitud puede servirnos unos años, pero no
estaremos plenamente satisfechos si no conseguimos, que con el trascurrir del
tiempo, vayamos luchando por algo que valga la pena. Eso exige como en el
deporte olímpico : esfuerzo, trabajo constante, renuncias diarias, superación
ante las adversidades. El final será una laureada que quizá pocos reconocerán
pero habrá supuesto una vida lograda.Medalla de oro a la mujer London 2012
Londres 2012 ha conseguido subir al podio a un selecto número de mujeres españolas. Veo en ellas a tantas otras mujeres que hacen posible que infinidad de seres humanos hayan logrado también su misión. ¿Cuántos inventos conocemos cuyo logro fue posible por el trabajo silencioso de una mujer que apoyó, impulsó a un hombre en el que quizá ni él mismo creía? ¿qué porcentaje de familias han salido adelante por la renuncia de una mujer a su propia gloria? ¿sería posible contar las historias de tantas empresas o de líderes que han sobresalido en sus ideas porque almas anónimas han sacrificado su propio liderazgo? Estamos en un siglo en que la igualdad quiere ser reconocida, la realidad es que en la vida ordinaria sigue habiendo mucho esfuerzo de mujeres a las que no se les laurea pero en muchos casos son felices entregando su propia gloria a cambio de amor.
lunes, 6 de febrero de 2012
miércoles, 16 de noviembre de 2011
sábado, 24 de septiembre de 2011
Catedrático de Psiquiatría Enrique Rojas
Dejo unas ideas de Enrique Rojas muy interesantes:
“El hombre actual está cada vez más perdido”, ya que “nunca había tenido tanta información sobre tantos temas y, a la vez, nunca había flotado sin asidero como en los tiempos que corren”-
“Veo mucha gente sin hacer pie en lo fundamental. Y es que los modelos de identidad que nos presentan los grandes medios de comunicación social son cada vez más pobres, menos sólidos. La televisión fabrica personajes famosos sin fondo”, advierte.
Para el psiquiatra, “la educación es ante todo educación de los deseos. Querer es la mejor manera de descifrar la realidad. El que no sabe lo que quiere no puede ser feliz”. Cree, asimismo, que “existe una especie de inteligencia que va enfocada a la afectividad. Con ella reconocemos qué son los sentimientos compartidos y cómo manejarlos”.
Enrique Rojas ha trazado el perfil psicológico del que califica como “hombre light” y considera que son muchas las personas de la sociedad permisiva actual a las que se les puede aplicar tal calificativo. Dice que el hombre light “es un hombre bien informado pero con escasa educación y muy entregado al pragmatismo y a los tópicos. Todo le interesa pero a nivel superficial. Es un sujeto trivial, ligero, frívolo, permisivo. Lo acepta todo pero carece de criterios sólidos. Todo para él es etéreo, leve, volátil, banal”.
Rojas recuerda la importancia de la formación del carácter y asegura que el hombre nunca debe rendirse a pesar de las contradicciones y obstáculos. “Para alcanzar una felicidad razonable hay que saber que vivir es guerrear, como decía Séneca”.
“La felicidad consiste en la administración inteligente del deseo, en no equivocarse con las expectativas. En el caso de la relación amorosa aconsejo esperar sólo un poco más de lo justo. Porque idealizar el amor es una de las grandes trampas y errores que ha cometido el ser humano en los últimos tiempos”.
“El hombre actual está cada vez más perdido”, ya que “nunca había tenido tanta información sobre tantos temas y, a la vez, nunca había flotado sin asidero como en los tiempos que corren”-
“Veo mucha gente sin hacer pie en lo fundamental. Y es que los modelos de identidad que nos presentan los grandes medios de comunicación social son cada vez más pobres, menos sólidos. La televisión fabrica personajes famosos sin fondo”, advierte.
Para el psiquiatra, “la educación es ante todo educación de los deseos. Querer es la mejor manera de descifrar la realidad. El que no sabe lo que quiere no puede ser feliz”. Cree, asimismo, que “existe una especie de inteligencia que va enfocada a la afectividad. Con ella reconocemos qué son los sentimientos compartidos y cómo manejarlos”.
Enrique Rojas ha trazado el perfil psicológico del que califica como “hombre light” y considera que son muchas las personas de la sociedad permisiva actual a las que se les puede aplicar tal calificativo. Dice que el hombre light “es un hombre bien informado pero con escasa educación y muy entregado al pragmatismo y a los tópicos. Todo le interesa pero a nivel superficial. Es un sujeto trivial, ligero, frívolo, permisivo. Lo acepta todo pero carece de criterios sólidos. Todo para él es etéreo, leve, volátil, banal”.
Rojas recuerda la importancia de la formación del carácter y asegura que el hombre nunca debe rendirse a pesar de las contradicciones y obstáculos. “Para alcanzar una felicidad razonable hay que saber que vivir es guerrear, como decía Séneca”.
“La felicidad consiste en la administración inteligente del deseo, en no equivocarse con las expectativas. En el caso de la relación amorosa aconsejo esperar sólo un poco más de lo justo. Porque idealizar el amor es una de las grandes trampas y errores que ha cometido el ser humano en los últimos tiempos”.
miércoles, 24 de agosto de 2011
JMJ Madrid 2011 Se cae la pantalla
JMJ se cae la pantalla
¡ Corred que se cae la pantalla! Es el único instante en el que al estallar la tormenta en Cuatro Vientos temimos por alguna desgracia. Falsa alarma. La pantalla estaba bien sujeta y aunque remojados , continuamos la vigilia con más ilusión, si es que eso era posible. La noche fue un continuo ir y venir. Un rato de vela, colas para buscar agua, colas para ir a los baños… y sin embargo todos estábamos felices, sonrientes, esperanzados. Esta es la palabra que quizá puede definir la semana vivida en Madrid: había un ambiente de que hay otra juventud, de que hay muchos jóvenes que no salen a diario en los medios, que no sobresalen por ser ruidosos, que viven con fe y saben que otro mundo es posible. Nos encontramos en el Bernabeu: unos rezaban, otros bailaban, otros asistían a Misa a las 12 de la noche. Nos encontramos en el Vicente Calderón, el resultado del partido era lo de menos: gritos a Benedicto XVI, gritos de los que iban a favor de España, gritos de los estaban a favor del equipo del resto del mundo. Nos encontramos en las catequesis, escogimos la que se celebró en la catedral Castrense en la que 30 militares recibieron por primera vez los sacramentos. La emoción fue indescriptible. Vagábamos por el metro a altas horas de la madrugada y siempre encontrábamos grupos coreando al unísono: “esta es la juventud del Papa”. Para nosotros fue una inyección de optimismo y seguridad, de que como cantamos en tantos momentos: Firmes en la fe caminamos en Cristo nuestro amigo.
jueves, 14 de julio de 2011
Del Bosque, Guardiola y Nadal PRESIDENTES
Quisiera buscar firmas. No me puedo creer el reciente reajuste del gobierno: las mismas caras con distintos collares. Los mismos problemas con pocas perspectivas de solución. La misma historia una y otra vez. Supongo que no es que nos tomen por tontos, es que lo somos. Sólo a los idiotas se nos puede tratar así y no salir “indignados” y en masa a protestar, o al menos intentar a buscar soluciones a la crisis que resulta más que agobiante en todas las familias. Las firmas que busco es para proponer que Vicente del Bosque y Guardiola se pongan con sus respectivos equipos a gobernar el país. Quizá no tienen grandes conocimientos de economía pero ¿acaso los tienen los que han ido pasando y enriqueciéndose hasta ahora? Po otro lado han demostrado capacidad de trabajo, que sudan la camiseta por defender su país, son esforzados y tiene espíritu de sacrificio. Y han sabido sacar millones de euros trabajando, no firmando papeles. Trabajan en equipo, en general son humildes y valoran el apoyo que reciben. Son educados. ¿Se parecen estas cualidades en algo a la carretilla de ministros que han ido pasando por la poltrona? Si les falta completar algún puesto podemos seguir tirando de otros deportistas: Nadal, Alonso, Jorge Lorenzo, etc
jueves, 16 de junio de 2011
Síndrome post aborto persigue a mujeres toda la vida
Copio una noticia que me parece de interés.
BUENOS AIRES, 13 Jun. 11 (ACI/EWTN Noticias).- Cuando en Argentina los legisladores debaten la aprobación del aborto, el Dr. Ernesto Beruti, especialista en clínica obstétrica y ex jefe de la Maternidad del hospital Rawson (Argentina) recordó que en un aborto siempre hay dos víctimas: el niño por nacer y la madre, que por lo general termina sufriendo el síndrome post-aborto, a veces durante toda la vida.
En una reunión del Consorcio de Médicos Católicos en Buenos Aires, el experto señaló que "ante la tragedia del aborto siempre hay dos víctimas: la primera es el niño por nacer, que pierde el derecho más importante que tenemos todos los seres humanos, que es el derecho a la vida; la segunda es la mujer, que muchas veces lo hace por presión del entorno, del marido, de la familia, y muchas veces padece el síndrome postaborto, un calvario que le destroza el alma y la acompaña el resto de su vida".
El Dr. Beruti dijo que "hay que ayudar, aliviar, acompañar y no juzgar –con un concepto de total comprensión– a esas pobres mujeres que han tenido la desgracia de haber abortado".
"Es más fácil que una mujer se saque un hijo del vientre a que se lo saque de su cabeza y de su corazón", añadió, refiriéndose al síndrome post aborto.
Al explicar este padecimiento, citó el caso de una anciana de 82 años, que le preguntó a un hombre sentado al lado en un ómnibus qué edad tenía. Cuando éste le respondió que tenía 52 e inquirió por qué se lo preguntaba, ella dijo, en voz baja: "Porque supuse que tendría más o menos la edad que mi hijo hubiese tenido... ¡si lo hubiera dejado vivir!"
Otra cita que uso el Dr. Beruti remitía al folleto "¿Cuál es la causa de mi dolor?", de la Wisconsin Right to Life Education Fund, de Estados Unidos. Una mujer, Nereida Ortiz, decía: "Me dijeron que ésa era la mejor decisión. Pero no me hablaron sobre el vacío emocional y físico que iba a sentir y que me destruiría para siempre. ¿Qué puedo hacer con el dolor que siento?".
Beruti explicó los métodos quirúrgicos que emplean quienes hacen abortos y mostró fotografías de pequeños abortados a las pocas semanas de su gestación, con todos sus órganos visibles y diferenciados.
Se refirió también a los métodos farmacológicos, como la píldora RU 486. Comentó los riesgos para la vida de la madre, las hemorragias y otras complicaciones que causan los abortos, y lo ejemplificó puntualizando que en los Estados Unidos mueren por aborto legal unas cien mujeres por año.
Grave denuncia
Luego la diputada nacional Cynthia Hotton (Valores para mi País) comentó los proyectos de ley que hay en la Cámara de Diputados para despenalizar totalmente el aborto hasta la semana 12 de gestación y extienden el término por causales como violación, malformación o peligro de la vida de la madre.
Denunció que el presidente de la Comisión de Legislación Penal de la Cámara de Diputados, Juan Carlos Vega (Coalición Cívica), tiene interés en que prospere la despenalización del aborto porque vence su mandato y aspira a integrar la Corte Interamericana de Derechos Humanos, y hay organizaciones de derechos humanos que están a favor del aborto.
Hotton afirmó que esto "no se entiende, porque el primer derecho humano es el derecho a la vida". Y señaló que una de las razones por las que está en el ámbito legislativo es "defender la vida".
Luego la senadora Liliana Negre de Alonso advirtió sobre los intentos de introducir el aborto por vía judicial –incluso adelantado, prejuzgando, por una jueza de la Corte– o mediante una reforma constitucional que elimine las reservas que la Argentina puso al aprobar la Convención de los Derechos del Niño.
Ante la oposición a la aprobación de la despenalización del aborto en el Congreso, la senadora advirtió sobre los intentos de favorecer los abortos químicos o terapéuticos mediante guías aprobadas por concejos deliberantes, como ya se hizo en la ciudad de Rosario.
BUENOS AIRES, 13 Jun. 11 (ACI/EWTN Noticias).- Cuando en Argentina los legisladores debaten la aprobación del aborto, el Dr. Ernesto Beruti, especialista en clínica obstétrica y ex jefe de la Maternidad del hospital Rawson (Argentina) recordó que en un aborto siempre hay dos víctimas: el niño por nacer y la madre, que por lo general termina sufriendo el síndrome post-aborto, a veces durante toda la vida.
En una reunión del Consorcio de Médicos Católicos en Buenos Aires, el experto señaló que "ante la tragedia del aborto siempre hay dos víctimas: la primera es el niño por nacer, que pierde el derecho más importante que tenemos todos los seres humanos, que es el derecho a la vida; la segunda es la mujer, que muchas veces lo hace por presión del entorno, del marido, de la familia, y muchas veces padece el síndrome postaborto, un calvario que le destroza el alma y la acompaña el resto de su vida".
El Dr. Beruti dijo que "hay que ayudar, aliviar, acompañar y no juzgar –con un concepto de total comprensión– a esas pobres mujeres que han tenido la desgracia de haber abortado".
"Es más fácil que una mujer se saque un hijo del vientre a que se lo saque de su cabeza y de su corazón", añadió, refiriéndose al síndrome post aborto.
Al explicar este padecimiento, citó el caso de una anciana de 82 años, que le preguntó a un hombre sentado al lado en un ómnibus qué edad tenía. Cuando éste le respondió que tenía 52 e inquirió por qué se lo preguntaba, ella dijo, en voz baja: "Porque supuse que tendría más o menos la edad que mi hijo hubiese tenido... ¡si lo hubiera dejado vivir!"
Otra cita que uso el Dr. Beruti remitía al folleto "¿Cuál es la causa de mi dolor?", de la Wisconsin Right to Life Education Fund, de Estados Unidos. Una mujer, Nereida Ortiz, decía: "Me dijeron que ésa era la mejor decisión. Pero no me hablaron sobre el vacío emocional y físico que iba a sentir y que me destruiría para siempre. ¿Qué puedo hacer con el dolor que siento?".
Beruti explicó los métodos quirúrgicos que emplean quienes hacen abortos y mostró fotografías de pequeños abortados a las pocas semanas de su gestación, con todos sus órganos visibles y diferenciados.
Se refirió también a los métodos farmacológicos, como la píldora RU 486. Comentó los riesgos para la vida de la madre, las hemorragias y otras complicaciones que causan los abortos, y lo ejemplificó puntualizando que en los Estados Unidos mueren por aborto legal unas cien mujeres por año.
Grave denuncia
Luego la diputada nacional Cynthia Hotton (Valores para mi País) comentó los proyectos de ley que hay en la Cámara de Diputados para despenalizar totalmente el aborto hasta la semana 12 de gestación y extienden el término por causales como violación, malformación o peligro de la vida de la madre.
Denunció que el presidente de la Comisión de Legislación Penal de la Cámara de Diputados, Juan Carlos Vega (Coalición Cívica), tiene interés en que prospere la despenalización del aborto porque vence su mandato y aspira a integrar la Corte Interamericana de Derechos Humanos, y hay organizaciones de derechos humanos que están a favor del aborto.
Hotton afirmó que esto "no se entiende, porque el primer derecho humano es el derecho a la vida". Y señaló que una de las razones por las que está en el ámbito legislativo es "defender la vida".
Luego la senadora Liliana Negre de Alonso advirtió sobre los intentos de introducir el aborto por vía judicial –incluso adelantado, prejuzgando, por una jueza de la Corte– o mediante una reforma constitucional que elimine las reservas que la Argentina puso al aprobar la Convención de los Derechos del Niño.
Ante la oposición a la aprobación de la despenalización del aborto en el Congreso, la senadora advirtió sobre los intentos de favorecer los abortos químicos o terapéuticos mediante guías aprobadas por concejos deliberantes, como ya se hizo en la ciudad de Rosario.
sábado, 23 de abril de 2011
There Be Dragons- Encontrarás dragones
El director Roland Joffé, ha creado una película extraordinaria que posiblemente quedará en las mentes de muchas personas durante muchos años y por supuesto no quedará estancada en las videotecas. Es una película para volver a ver con relativa frecuencia. Cada vez que necesitemos una palabra de ánimo o de esperanza. Personalmente he precisado de 3 visionados de la misma para acabar de comprender todo ese panorama inmenso que su director quiere transmitir. Trasmito algunas de sus frases, puestas en boca sus actores o dichas por el mismo: “La película Encontraras dragones es una película sobre el amor y su capacidad de transformarnos y cambiar lo que nos rodea, especialmente en esas situaciones terribles que nos toca vivir.
Trasmite un mensaje de la fragilidad de los seres humanos. “se lo que es estar furioso con la vida, cuidado a dónde te lleva”.
Me gustaría que la gente comprendiera que reconocer la propia fragilidad es un acto de coraje y de honestidad que nos lleva a liberarnos”: “es una oportunidad de arreglar algo que está roto” dentro de cada ser humano –arrugado, amargo y horrible- se esconde algo tan puro e indescriptible como el chocolate
Los dos protagonistas del bando republicano comprenden que hay algo mas que puede satisfacer el corazón del hombre: el amor.
Así creo que en España, donde hay esa tendencia a la polarización y al enfrentamiento, se debería encontrar la manera de aventar esas viejas divisiones e ideologías que en muchos sentidos, se subsumieron unas en otras. Haciendo a menudo lo mismo pero con distintos nombres.
En la Edad Media para denominar los territorios ignotos, aquellos donde jamás se había llegado decían:” hic sunt dracones.” El dragón es una criatura extraordinaria porque por un lado aterroriza y a la vez simboliza la esperanza y la buena suerte.
Trasmite un mensaje de la fragilidad de los seres humanos. “se lo que es estar furioso con la vida, cuidado a dónde te lleva”.
Me gustaría que la gente comprendiera que reconocer la propia fragilidad es un acto de coraje y de honestidad que nos lleva a liberarnos”: “es una oportunidad de arreglar algo que está roto” dentro de cada ser humano –arrugado, amargo y horrible- se esconde algo tan puro e indescriptible como el chocolate
Los dos protagonistas del bando republicano comprenden que hay algo mas que puede satisfacer el corazón del hombre: el amor.
Así creo que en España, donde hay esa tendencia a la polarización y al enfrentamiento, se debería encontrar la manera de aventar esas viejas divisiones e ideologías que en muchos sentidos, se subsumieron unas en otras. Haciendo a menudo lo mismo pero con distintos nombres.
En la Edad Media para denominar los territorios ignotos, aquellos donde jamás se había llegado decían:” hic sunt dracones.” El dragón es una criatura extraordinaria porque por un lado aterroriza y a la vez simboliza la esperanza y la buena suerte.
lunes, 11 de abril de 2011
El Mundo (Entrevista de Pilar Urbano) La bisnieta de ‘La Pasionaria’ que acabó en el Opus Dei
La bisnieta de ‘La Pasionaria’ que acabó en el Opus Dei
09 abril 2011. Anna Biriukov
Me invitan a un pase privado de ‘Encontrarás dragones’, del oscarizado Roland Joffé, director de La Misión, Los gritos del silencio, La ciudad de la alegría, y tal y cual. «No es un ‘biopic’ de Josemaría Escrivá», me advierte Ignacio Gómez-Sancha, el productor. «La historia ocurre en la Guerra Civil, y hay amor, celos, dobles juegos, mentiras, odios y perdón. A Escrivá lo vas a ver más con corbata o con pelliza que con sotana». Luego, a lo práctico: «Estaréis cuatro personas: tú, un agente de bolsa, un catedrático de Filosofía y una economista rusa… bisnieta, por cierto, de Pasionaria».
Alguna varilla de mi reactor cerebral se pone en ignición. «¿Podrías preguntarle a la rusa si después del pase se dejaría entrevistar… sin anestesia?». En un par de horas, Gómez-Sancha me da la respuesta: «Sólo un problema: nunca ha hecho declaraciones». Mejor, me llevo la primicia.
Aviso a Pepe Ayma. Se presenta en la sala de proyección con sus bártulos de fotografía, gran angular, zoom, trípode y… un póster de Escrivá y otro de Pasionaria. No sé qué juegos malabares habrá inventado. Ponen la película. Y allí estamos, callados, en penumbra, atrapados por los dragones. A mí hasta se me olvida la economista rusa.
Se llama Anna Biriukov. Eslava, rubia, ojos claros. Aplomo y carácter. Un racimo de apellidos españoles y rusos. En sexto lugar, Ibárruri
Dolores Ibárruri y mi bisabuela Bernardina eran hermanas. Además, en 1937, cuando la Guerra Civil española, Bernardina envió a Rusia a tres de su hijos pequeños, Amelio, Elsa y Sira, para ponerlos a salvo. Eran vascos y salieron por Bermeo en uno de los paquetes de niños de la guerra. Allí los distribuyeron en orfanatos. Dolores, Pasionaria, que también huyó a Rusia, se encargó de ellos. Los visitaba en las casas de niños, les llevaba ropa, alimentos, juguetes, libros… cariño.
Los niños de Stalin les llamaban. «Tras de ti marcharemos, Stalin, por la línea que Lenin trazóóóó...». Era una marcha patriótica que se cantaba en las casas de niños españoles de la URSS.
Se les cruzó todo: la guerra española, la guerra mundial… Aquellos niños no volvieron a ver a sus padres. Para ellos, Pasionaria no fue la tía Dolores: fue una verdadera madre. Andando el tiempo, Amelio se marchó a Cuba. Elsa y Sira se quedaron en Rusia. Allí hicieron su vida. Elsa es mi abuela materna. En Stalingrado conoció a otro niño de la guerra, Adolfo, hijo de un minero asturiano. Se doctoraron en Ciencias Químicas en la Universidad de Moscú. Se enamoraron, se casaron, y a su hija le pusieron Dolores por agradecimiento a Pasionaria. Esta segunda Dolores, nacida y criada en Rusia, es mi madre. Ésa es la saga.
Entonces, ¿sangre española por tus cuatro costados?
No. Mi padre, Leonid Biriukov, mis abuelos Vladimir y Raïsa, y todos los antepasados de él y de ella son rusos, rusos… de todas las Rusias (al ver que me río, se echa a reír).
¿Tienes algún recuerdo de Pasionaria?
Yo nací en Moscú en 1975, y Dolores estaba allí; pero murió Franco y al poco ella se vino a Madrid. Cuando volvía a Moscú, iba a nuestra casa. Nos traía regalitos de España. Yo era pequeña y sé más por la historia y por lo que se hablaba de ella en mi familia que por mis vivencias personales.
Bisnietos guapos y rusos
Es curioso, Anna, el día que conocí a Pasionaria me habló de ti. Sin nombrarte. Era una mañana de junio de 1977, en las primeras Cortes de la democracia. Cortes Constituyentes. Ella presidía la Mesa de Edad. Fui a saludarla en el Salón de Pasos Perdidos. Me impresionó su figura grande, enlutada, imponente.
Le pregunté: «Después de tantos años fuera, ¿es importante volver a sentarse ahí?». Me contestó rápida: «Lo importante no es sentarse, sino sentirse». Y por quitar hierro, soltó una carcajada. Mientras reía le vi varias piezas de oro en la dentadura. Lancé una broma: «¿Ése es el oro de Moscú?».
Fue un tema muy manido durante el franquismo: el Gobierno republicano había trasladado a Moscú 510 toneladas de oro, de las reservas del Banco de España, que nunca volvieron.
Pasionaria se puso muy seria al contestarme: «Yo en Moscú no he dejado oro. He dejado algo de mucho más valor: un hijo enterrado, una hija viva, sobrinos, nietos, bisnietos… –ahí empezó a subir el tono gradualmente– ¡altos, fuertes, guapos, comunistas, soviéticos!».
Entre esos «bisnietos guapos, comunistas, soviéticos» estabas tú, Anna.
Sí, mi educación fue comunista y atea. Estudié en colegios soviéticos. Lo que había, lo normal. Y milité en las organizaciones del Partido. Era lo establecido. Si no, no te sellaban el ticket. A los 7 años entré en Oktiabriata, los Octubristas, una organización infantil comunista, y me dieron la estrella roja del Niño Lenin. Dos cursos después, pasé al Pionery, Movimiento de Pioneros, donde me impusieron la insignia y el pañuelo rojo para atarlo al cuello con un nudo especial.
A los dieciséis años, cuando me tocaba entrar en el Komsomol, Unión Comunista de la Juventud, empezó la Perestroika, se aflojó el rigor, las cosas cambiaron bastante. Y en 1992 nos vinimos a España. Pero mientras viví en Rusia no me enseñaron democracia, ni economía de mercado, ni religión. Bueno, siempre hay una abuela que… Siendo yo pequeña, mi abuela Raïsa, en vez de decirme "que viene el lobo", me decía: «Anna, que Dios te ve», «Anna, eso que has hecho no le gusta a la Virgen». Monserguitas, pero se me iba quedando que había algo más.
Al venir a España, ¿te afiliaste a Izquierda Unida?
No. Tenía 17 años y me centré en estudiar Económicas. Empecé a salir con Nacho. Es ingeniero, como mi padre y como mi abuelo. Me lleva 9 años. A mi futura suegra le espantaba la idea de que su hijo se casara con una chica sin bautizar. Yo no tenía nada contra la religión católica, pero tampoco la conocía.
No sé si te has fijado, al inicio de ‘Encontrarás dragones’, aparecen dos rótulos: uno dice que «en 1936 se produjo en España una sublevación militar contra el Gobierno legalmente establecido»; el otro da el ambiente de crispación religiosa: «Había que jurar sobre la Biblia, o escupir en ella. Y todos te preguntaban: “¿De qué lado estás tú?”».
En Rusia ni juré sobre la Biblia, ni escupí en la Biblia. No había Biblia. Ya en Madrid, por amor a Nacho, empiezo a recibir catequesis. Voy descubriendo el Antiguo Testamento, el Evangelio, las riquezas espirituales de la Iglesia… Sobre todo, me voy encontrando con una persona: Jesucristo. Es un proceso sereno. No quiero que sea un trámite para la boda. Es más, no hay boda hasta tres años después. Llego a la fe con racionalidad, con sinceridad, con libertad. Y con mucha alegría. Bueno, digo «llego a la fe», pero no llego sola. Dios me lleva. Y me bautizo.
¿Consternación familiar ruso-soviética?
Hmmm… No asistieron a mi fiesta. Me apenó, pero la libertad tiene ese precio. Yo soy la oveja negra de una familia… roja. Mi padre recibió el bautismo de rito ortodoxo cuando era pequeñito, y nunca ha practicado. Mi madre no está ni bautizada.
Anna, desde antes de la proyección me estoy haciendo una pregunta: «¿Qué hace una chica como tú en un pase como éste?»
Me interesa la figura de Josemaría Escrivá, me interesa el Opus Dei.
¿Te atreves a decir eso, en esta España-Pajín, sin estar presente tu abogado?
Me interesa. Punto pelota.
Casta castiza.
Conocí el catolicismo por mi marido. Y el Opus Dei, por mis hijos. Tenemos seis. Yo quería que además de una educación de alta calidad académica, con buen profesorado, tuvieran lo que yo no tuve en Moscú: una formación cristiana. Dios es de primera necesidad, ¿cómo iba a escatimárselo a mis hijos? Un primo de mi marido, que no es precisamente muy de Iglesia, nos recomendó dos colegios de Fomento, Aldeafuente y Aldovea.Ahí, la formación religiosa la lleva el Opus Dei. ¿No tenías prejuicios?
No, ¿por qué? Con prejuicios no se va a ninguna parte. Lo que hay que hacer es informarse. Yo estoy atenta, y lo que día a día voy viendo en mis hijos me gusta; y lo que percibo en las reuniones de padres me dice que ahí hay algo más sólido que un programa educativo. Decido ir a la fuente. Conocerlo…
¿Encuentras dragones?
Ni dragones, ni cuartos oscuros. Todo claro como la luz del día. Notas que te mueves en el territorio de la libertad y del amor. Empiezas a pensar más en los otros que en ti. Descubres un camino muy sencillo, que no sé cómo no lo ve todo el mundo porque es de cajón: el cristiano tiene que ser santo, ¿no?; y la santidad se construye con lo normal y corriente. Ahora bien, como no se trata de apuntarse a un club, sino de una vocación, de una llamada, hay que ponerse cerca y a la escucha de quien llama…
¿Y?
Dios se hizo oír. No respondí enseguida. Tardé. Ahí se produjo un escaqueo, un juego del escondite. Pero Dios respetó mis dudas, mis temores. Hasta que un día descubrí el talismán con el que sería capaz de todo: la gracia. Y dije: «Aquí estoy, quiero ser del Opus».
¡Una bisnieta de Pasionaria…! ¿Qué te dijeron en la Obra?
¿En la Obra? Era como si me esperasen.
Escrivá y su película
Tomamos unos pinchos y comentamos ‘Encontrarás dragones’: la pelea de Escrivá con otro seminarista, el espía infiltrado en el frente rojo, el amor de la brigadista Ildiko y el anarquista Oriol, la traición, el parto en la cabaña, Josemaría con los infecciosos del Hospital del Rey, Josemaría flagelándose junto a la bañera…
Hay en Escrivá un instinto de superación de los antagonismos…
Sí, eso se ve en varios momentos. Cuando el judío Honorio está agonizando y rezan juntos al mismo Dios, uno en hebreo y otro en cristiano.
Salmodia a dos voces.Honorio entona Shemá Yisrael, Adonai Eloeinu… «Escucha, Israel, el Señor es nuestro Dios…» Y Josemaría, «Padre nuestro que estás en los cielos...». Luego guiña un ojo y le dice: «¡Un judío es el amor de mi vida!».
Hay una escena, cuando le descerrajan dos tiros a un cura en plena calle, y uno de los chicos de la Obra los llama cerdos…
Josemaría corta: «Cerdos no. ¡Hombres como nosotros! Tú ahora mismo ¿qué les harías? Sé sincero… ¿Y no disfrutarías haciéndolo? Y no somos cerdos, ¿verdad?».
La frase de Escrivá «yo no estoy en guerra» ¿puede interpretarse como una postura neutralista, indiferente, de evasión?
Él es un hombre de paz, no de confrontación. Él cree absolutamente en el amor y no es enemigo de nadie. Está al margen de los bandos.
Durante el saqueo y la quema de iglesias, se ve a Josemaría que abre un sagrario, coge el copón con las hostias, lo envuelve en un paño, lo aprieta bajo el brazo y a todo correr se mete en el metro…
Ahí es donde un piquete le provoca a punta de navaja. Le llaman parásito. Pero él no se arruga y contesta: «Parásito no; yo trabajo».
Cuando ya está en el vagón, el revisor le dice: «Para ser un burgués de mierda, tienes cojones».
Me ha sorprendido la escena en el banco del Retiro, cuando él va de seglar, se le acerca una mujer joven a que le confiese, y le ofrece su habitación como escondite. «Eres muy guapa… Soy sacerdote, pero también soy un hombre. Gracias por el valor de tu gesto, pero… no».
Eso ocurrió. Incluso le dieron la llave de esa casa, y la tiró por una alcantarilla.
Muerto el perro, se acabó la rabia.
En la película, ¿no te parece que entienden mejor el Opus Dei los jóvenes estudiantes que los obispos?
Sí, cuando Josemaría explica al obispo que el Opus Dei es para hombres y mujeres, solteros y casados, sin hábitos, sin votos, sin vivir en conventos, cada uno en su casa… el obispo le mira como si estuviese hablando con un soñador, y le pregunta: «Eso ¿no es un poco protestante?». Claro, la Obra era muy novedosa, revolucionaria.
Hay una secuencia, para mí magistral, de Roland Joffé: Josemaría refugiado en el manicomio del doctor Suils. A su alrededor, locas y locos excitados por los bombardeos. Una chica muestra a Josemaría sus muñecas con heridas recientes porque la ataron mientras la violaban. Hay una mirada frontal intensa. «Me gustas», dice ella. «Me miras a los ojos y no te doy pena». Y él: «¿Pena? no, creo que eres extremadamente valiente».
Josemaría es un sacerdote que mira a los ojos de las personas y las ve como son de verdad, las ve por dentro.
Pasionaria y Escrivá fueron contemporáneos. Durante la Guerra Civil, él vivía como un cura clandestino en el Madrid rojo, y Pasionaria arengaba a los milicianos en los frentes. ¿Te imaginas que se hubiesen conocido?
Habrían conectado. Habría saltado la chispa. Porque los dos eran grandes, fieles a sus ideales, de fuerte personalidad. Y porque Dolores no se le hubiera escapado a Josemaría. Estoy segura. ¡A Dios no se le escapó! Yo tengo noticia de que Dolores murió confesada.
Entonces, estarán juntos y… muy activos.
09 abril 2011. Anna Biriukov
Me invitan a un pase privado de ‘Encontrarás dragones’, del oscarizado Roland Joffé, director de La Misión, Los gritos del silencio, La ciudad de la alegría, y tal y cual. «No es un ‘biopic’ de Josemaría Escrivá», me advierte Ignacio Gómez-Sancha, el productor. «La historia ocurre en la Guerra Civil, y hay amor, celos, dobles juegos, mentiras, odios y perdón. A Escrivá lo vas a ver más con corbata o con pelliza que con sotana». Luego, a lo práctico: «Estaréis cuatro personas: tú, un agente de bolsa, un catedrático de Filosofía y una economista rusa… bisnieta, por cierto, de Pasionaria».
Alguna varilla de mi reactor cerebral se pone en ignición. «¿Podrías preguntarle a la rusa si después del pase se dejaría entrevistar… sin anestesia?». En un par de horas, Gómez-Sancha me da la respuesta: «Sólo un problema: nunca ha hecho declaraciones». Mejor, me llevo la primicia.
Aviso a Pepe Ayma. Se presenta en la sala de proyección con sus bártulos de fotografía, gran angular, zoom, trípode y… un póster de Escrivá y otro de Pasionaria. No sé qué juegos malabares habrá inventado. Ponen la película. Y allí estamos, callados, en penumbra, atrapados por los dragones. A mí hasta se me olvida la economista rusa.
Se llama Anna Biriukov. Eslava, rubia, ojos claros. Aplomo y carácter. Un racimo de apellidos españoles y rusos. En sexto lugar, Ibárruri
Dolores Ibárruri y mi bisabuela Bernardina eran hermanas. Además, en 1937, cuando la Guerra Civil española, Bernardina envió a Rusia a tres de su hijos pequeños, Amelio, Elsa y Sira, para ponerlos a salvo. Eran vascos y salieron por Bermeo en uno de los paquetes de niños de la guerra. Allí los distribuyeron en orfanatos. Dolores, Pasionaria, que también huyó a Rusia, se encargó de ellos. Los visitaba en las casas de niños, les llevaba ropa, alimentos, juguetes, libros… cariño.
Los niños de Stalin les llamaban. «Tras de ti marcharemos, Stalin, por la línea que Lenin trazóóóó...». Era una marcha patriótica que se cantaba en las casas de niños españoles de la URSS.
Se les cruzó todo: la guerra española, la guerra mundial… Aquellos niños no volvieron a ver a sus padres. Para ellos, Pasionaria no fue la tía Dolores: fue una verdadera madre. Andando el tiempo, Amelio se marchó a Cuba. Elsa y Sira se quedaron en Rusia. Allí hicieron su vida. Elsa es mi abuela materna. En Stalingrado conoció a otro niño de la guerra, Adolfo, hijo de un minero asturiano. Se doctoraron en Ciencias Químicas en la Universidad de Moscú. Se enamoraron, se casaron, y a su hija le pusieron Dolores por agradecimiento a Pasionaria. Esta segunda Dolores, nacida y criada en Rusia, es mi madre. Ésa es la saga.
Entonces, ¿sangre española por tus cuatro costados?
No. Mi padre, Leonid Biriukov, mis abuelos Vladimir y Raïsa, y todos los antepasados de él y de ella son rusos, rusos… de todas las Rusias (al ver que me río, se echa a reír).
¿Tienes algún recuerdo de Pasionaria?
Yo nací en Moscú en 1975, y Dolores estaba allí; pero murió Franco y al poco ella se vino a Madrid. Cuando volvía a Moscú, iba a nuestra casa. Nos traía regalitos de España. Yo era pequeña y sé más por la historia y por lo que se hablaba de ella en mi familia que por mis vivencias personales.
Bisnietos guapos y rusos
Es curioso, Anna, el día que conocí a Pasionaria me habló de ti. Sin nombrarte. Era una mañana de junio de 1977, en las primeras Cortes de la democracia. Cortes Constituyentes. Ella presidía la Mesa de Edad. Fui a saludarla en el Salón de Pasos Perdidos. Me impresionó su figura grande, enlutada, imponente.
Le pregunté: «Después de tantos años fuera, ¿es importante volver a sentarse ahí?». Me contestó rápida: «Lo importante no es sentarse, sino sentirse». Y por quitar hierro, soltó una carcajada. Mientras reía le vi varias piezas de oro en la dentadura. Lancé una broma: «¿Ése es el oro de Moscú?».
Fue un tema muy manido durante el franquismo: el Gobierno republicano había trasladado a Moscú 510 toneladas de oro, de las reservas del Banco de España, que nunca volvieron.
Pasionaria se puso muy seria al contestarme: «Yo en Moscú no he dejado oro. He dejado algo de mucho más valor: un hijo enterrado, una hija viva, sobrinos, nietos, bisnietos… –ahí empezó a subir el tono gradualmente– ¡altos, fuertes, guapos, comunistas, soviéticos!».
Entre esos «bisnietos guapos, comunistas, soviéticos» estabas tú, Anna.
Sí, mi educación fue comunista y atea. Estudié en colegios soviéticos. Lo que había, lo normal. Y milité en las organizaciones del Partido. Era lo establecido. Si no, no te sellaban el ticket. A los 7 años entré en Oktiabriata, los Octubristas, una organización infantil comunista, y me dieron la estrella roja del Niño Lenin. Dos cursos después, pasé al Pionery, Movimiento de Pioneros, donde me impusieron la insignia y el pañuelo rojo para atarlo al cuello con un nudo especial.
A los dieciséis años, cuando me tocaba entrar en el Komsomol, Unión Comunista de la Juventud, empezó la Perestroika, se aflojó el rigor, las cosas cambiaron bastante. Y en 1992 nos vinimos a España. Pero mientras viví en Rusia no me enseñaron democracia, ni economía de mercado, ni religión. Bueno, siempre hay una abuela que… Siendo yo pequeña, mi abuela Raïsa, en vez de decirme "que viene el lobo", me decía: «Anna, que Dios te ve», «Anna, eso que has hecho no le gusta a la Virgen». Monserguitas, pero se me iba quedando que había algo más.
Al venir a España, ¿te afiliaste a Izquierda Unida?
No. Tenía 17 años y me centré en estudiar Económicas. Empecé a salir con Nacho. Es ingeniero, como mi padre y como mi abuelo. Me lleva 9 años. A mi futura suegra le espantaba la idea de que su hijo se casara con una chica sin bautizar. Yo no tenía nada contra la religión católica, pero tampoco la conocía.
No sé si te has fijado, al inicio de ‘Encontrarás dragones’, aparecen dos rótulos: uno dice que «en 1936 se produjo en España una sublevación militar contra el Gobierno legalmente establecido»; el otro da el ambiente de crispación religiosa: «Había que jurar sobre la Biblia, o escupir en ella. Y todos te preguntaban: “¿De qué lado estás tú?”».
En Rusia ni juré sobre la Biblia, ni escupí en la Biblia. No había Biblia. Ya en Madrid, por amor a Nacho, empiezo a recibir catequesis. Voy descubriendo el Antiguo Testamento, el Evangelio, las riquezas espirituales de la Iglesia… Sobre todo, me voy encontrando con una persona: Jesucristo. Es un proceso sereno. No quiero que sea un trámite para la boda. Es más, no hay boda hasta tres años después. Llego a la fe con racionalidad, con sinceridad, con libertad. Y con mucha alegría. Bueno, digo «llego a la fe», pero no llego sola. Dios me lleva. Y me bautizo.
¿Consternación familiar ruso-soviética?
Hmmm… No asistieron a mi fiesta. Me apenó, pero la libertad tiene ese precio. Yo soy la oveja negra de una familia… roja. Mi padre recibió el bautismo de rito ortodoxo cuando era pequeñito, y nunca ha practicado. Mi madre no está ni bautizada.
Anna, desde antes de la proyección me estoy haciendo una pregunta: «¿Qué hace una chica como tú en un pase como éste?»
Me interesa la figura de Josemaría Escrivá, me interesa el Opus Dei.
¿Te atreves a decir eso, en esta España-Pajín, sin estar presente tu abogado?
Me interesa. Punto pelota.
Casta castiza.
Conocí el catolicismo por mi marido. Y el Opus Dei, por mis hijos. Tenemos seis. Yo quería que además de una educación de alta calidad académica, con buen profesorado, tuvieran lo que yo no tuve en Moscú: una formación cristiana. Dios es de primera necesidad, ¿cómo iba a escatimárselo a mis hijos? Un primo de mi marido, que no es precisamente muy de Iglesia, nos recomendó dos colegios de Fomento, Aldeafuente y Aldovea.Ahí, la formación religiosa la lleva el Opus Dei. ¿No tenías prejuicios?
No, ¿por qué? Con prejuicios no se va a ninguna parte. Lo que hay que hacer es informarse. Yo estoy atenta, y lo que día a día voy viendo en mis hijos me gusta; y lo que percibo en las reuniones de padres me dice que ahí hay algo más sólido que un programa educativo. Decido ir a la fuente. Conocerlo…
¿Encuentras dragones?
Ni dragones, ni cuartos oscuros. Todo claro como la luz del día. Notas que te mueves en el territorio de la libertad y del amor. Empiezas a pensar más en los otros que en ti. Descubres un camino muy sencillo, que no sé cómo no lo ve todo el mundo porque es de cajón: el cristiano tiene que ser santo, ¿no?; y la santidad se construye con lo normal y corriente. Ahora bien, como no se trata de apuntarse a un club, sino de una vocación, de una llamada, hay que ponerse cerca y a la escucha de quien llama…
¿Y?
Dios se hizo oír. No respondí enseguida. Tardé. Ahí se produjo un escaqueo, un juego del escondite. Pero Dios respetó mis dudas, mis temores. Hasta que un día descubrí el talismán con el que sería capaz de todo: la gracia. Y dije: «Aquí estoy, quiero ser del Opus».
¡Una bisnieta de Pasionaria…! ¿Qué te dijeron en la Obra?
¿En la Obra? Era como si me esperasen.
Escrivá y su película
Tomamos unos pinchos y comentamos ‘Encontrarás dragones’: la pelea de Escrivá con otro seminarista, el espía infiltrado en el frente rojo, el amor de la brigadista Ildiko y el anarquista Oriol, la traición, el parto en la cabaña, Josemaría con los infecciosos del Hospital del Rey, Josemaría flagelándose junto a la bañera…
Hay en Escrivá un instinto de superación de los antagonismos…
Sí, eso se ve en varios momentos. Cuando el judío Honorio está agonizando y rezan juntos al mismo Dios, uno en hebreo y otro en cristiano.
Salmodia a dos voces.Honorio entona Shemá Yisrael, Adonai Eloeinu… «Escucha, Israel, el Señor es nuestro Dios…» Y Josemaría, «Padre nuestro que estás en los cielos...». Luego guiña un ojo y le dice: «¡Un judío es el amor de mi vida!».
Hay una escena, cuando le descerrajan dos tiros a un cura en plena calle, y uno de los chicos de la Obra los llama cerdos…
Josemaría corta: «Cerdos no. ¡Hombres como nosotros! Tú ahora mismo ¿qué les harías? Sé sincero… ¿Y no disfrutarías haciéndolo? Y no somos cerdos, ¿verdad?».
La frase de Escrivá «yo no estoy en guerra» ¿puede interpretarse como una postura neutralista, indiferente, de evasión?
Él es un hombre de paz, no de confrontación. Él cree absolutamente en el amor y no es enemigo de nadie. Está al margen de los bandos.
Durante el saqueo y la quema de iglesias, se ve a Josemaría que abre un sagrario, coge el copón con las hostias, lo envuelve en un paño, lo aprieta bajo el brazo y a todo correr se mete en el metro…
Ahí es donde un piquete le provoca a punta de navaja. Le llaman parásito. Pero él no se arruga y contesta: «Parásito no; yo trabajo».
Cuando ya está en el vagón, el revisor le dice: «Para ser un burgués de mierda, tienes cojones».
Me ha sorprendido la escena en el banco del Retiro, cuando él va de seglar, se le acerca una mujer joven a que le confiese, y le ofrece su habitación como escondite. «Eres muy guapa… Soy sacerdote, pero también soy un hombre. Gracias por el valor de tu gesto, pero… no».
Eso ocurrió. Incluso le dieron la llave de esa casa, y la tiró por una alcantarilla.
Muerto el perro, se acabó la rabia.
En la película, ¿no te parece que entienden mejor el Opus Dei los jóvenes estudiantes que los obispos?
Sí, cuando Josemaría explica al obispo que el Opus Dei es para hombres y mujeres, solteros y casados, sin hábitos, sin votos, sin vivir en conventos, cada uno en su casa… el obispo le mira como si estuviese hablando con un soñador, y le pregunta: «Eso ¿no es un poco protestante?». Claro, la Obra era muy novedosa, revolucionaria.
Hay una secuencia, para mí magistral, de Roland Joffé: Josemaría refugiado en el manicomio del doctor Suils. A su alrededor, locas y locos excitados por los bombardeos. Una chica muestra a Josemaría sus muñecas con heridas recientes porque la ataron mientras la violaban. Hay una mirada frontal intensa. «Me gustas», dice ella. «Me miras a los ojos y no te doy pena». Y él: «¿Pena? no, creo que eres extremadamente valiente».
Josemaría es un sacerdote que mira a los ojos de las personas y las ve como son de verdad, las ve por dentro.
Pasionaria y Escrivá fueron contemporáneos. Durante la Guerra Civil, él vivía como un cura clandestino en el Madrid rojo, y Pasionaria arengaba a los milicianos en los frentes. ¿Te imaginas que se hubiesen conocido?
Habrían conectado. Habría saltado la chispa. Porque los dos eran grandes, fieles a sus ideales, de fuerte personalidad. Y porque Dolores no se le hubiera escapado a Josemaría. Estoy segura. ¡A Dios no se le escapó! Yo tengo noticia de que Dolores murió confesada.
Entonces, estarán juntos y… muy activos.
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