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sábado, 15 de enero de 2011
Reacción de una mujer en un aborto
El martes se pone a la venta en Estados Unidos un libro donde Abby Johnson, bajo el alusivo título unPlanned [noPlanificada], cuenta su paso por Planned Parenthood [Paternidad Planificada], la poderosa organización abortista que recibe 300 millones de dólares anuales de los impuestos de todos los norteamericanos y principal ariete de la industria del aborto en Estados Unidos.
Johnson, psicóloga y asesora, trabaja hoy en una organización pro-vida, pero en 2005 su vida caminaba por otros derroteros. Fue entonces cuando se incorporó a Planned Parenthood, donde estuvo trabajando varios años, ascendiendo en la organización, hasta convertirse en directora de servicios a la comunidad y educadora de salud, en enlace entre dicho lobby y los medios de comunicación, y finalmente en directora de una clínica abortista en Texas.
En octubre de 2009 se produjo el gran cambio. Nada en su trabajo le obligaba a participar directamente en la eliminación de personas, pero una casualidad la llevó un día hasta el quirófano: «Por alguna razón, necesitaron mi ayuda. Mi tarea consistía en sostener el aparato de ultrasonidos sobre el abdomen de la mujer. Cuando miré a la pantalla, vi en ella a un niño. Pude ver una imagen completa, desde el rostro hasta los pies. Era un embarazo de trece semanas».
Trece semanas: exactamente la edad a la que, según declaró Bibiana Aido en la Cadena SER en mayo de 2009, «un feto es un ser vivo, pero no es un ser humano». Abby Johnson, que vivía entonces de la industria del aborto, tuvo más sensibilidad que la ex ministra de Igualdad
«En ese momento vi la sonda penetrar en el útero de la mujer, y vi al niño moverse, intentando escapar de la sonda. Pensé: "Está peleando por su vida. Es una vida. Está vivo". Dejé el ultrasonido en su sitio. Muchas cosas pasaban por mi cabeza. Pensaba en mi hija, que tiene tres años... "¿Qué estoy haciendo aquí? ¿Qué estoy haciendo aquí?", pensaba. Antes había aquí una vida, y ahora ya no la hay»: antes sus ojos acababa de tener lugar un aborto por succión, que había destrozado en unos segundos a la criatura con una potencia entre 20 y 30 veces superior a la de una aspiradora doméstica
Cuando Abby abandonó Planned Parenthood, la demandaron por temor a que hiciera uso de la información que tenía, pero la demanda fue rechazada. Ella se unió a un grupo pro-vida, aunque no repentinamente: «Me fui dando cuenta de que muchas cosas en las que creía hasta entonces eran, simplemente, mentira». Novedades Fluvium
Johnson, psicóloga y asesora, trabaja hoy en una organización pro-vida, pero en 2005 su vida caminaba por otros derroteros. Fue entonces cuando se incorporó a Planned Parenthood, donde estuvo trabajando varios años, ascendiendo en la organización, hasta convertirse en directora de servicios a la comunidad y educadora de salud, en enlace entre dicho lobby y los medios de comunicación, y finalmente en directora de una clínica abortista en Texas.
En octubre de 2009 se produjo el gran cambio. Nada en su trabajo le obligaba a participar directamente en la eliminación de personas, pero una casualidad la llevó un día hasta el quirófano: «Por alguna razón, necesitaron mi ayuda. Mi tarea consistía en sostener el aparato de ultrasonidos sobre el abdomen de la mujer. Cuando miré a la pantalla, vi en ella a un niño. Pude ver una imagen completa, desde el rostro hasta los pies. Era un embarazo de trece semanas».
Trece semanas: exactamente la edad a la que, según declaró Bibiana Aido en la Cadena SER en mayo de 2009, «un feto es un ser vivo, pero no es un ser humano». Abby Johnson, que vivía entonces de la industria del aborto, tuvo más sensibilidad que la ex ministra de Igualdad
«En ese momento vi la sonda penetrar en el útero de la mujer, y vi al niño moverse, intentando escapar de la sonda. Pensé: "Está peleando por su vida. Es una vida. Está vivo". Dejé el ultrasonido en su sitio. Muchas cosas pasaban por mi cabeza. Pensaba en mi hija, que tiene tres años... "¿Qué estoy haciendo aquí? ¿Qué estoy haciendo aquí?", pensaba. Antes había aquí una vida, y ahora ya no la hay»: antes sus ojos acababa de tener lugar un aborto por succión, que había destrozado en unos segundos a la criatura con una potencia entre 20 y 30 veces superior a la de una aspiradora doméstica
Cuando Abby abandonó Planned Parenthood, la demandaron por temor a que hiciera uso de la información que tenía, pero la demanda fue rechazada. Ella se unió a un grupo pro-vida, aunque no repentinamente: «Me fui dando cuenta de que muchas cosas en las que creía hasta entonces eran, simplemente, mentira». Novedades Fluvium
lunes, 10 de enero de 2011
El día de tu funeral
He asistido a una conferencia en la que nada más comenzar el ponente nos apabulló con unas incisivas y trascendentes preguntas que, dado su interés, me parecería egoísta no comunicar. Éstas son: ¿Qué da sentido a tu vida? ¿Qué deseas ser y hacer durante tu existencia? ¿Qué te gustaría que dijeran de tu contribución al trabajo, al entorno familiar en tu funeral? Tras la sorpresa inicial nos animó con la siguiente proposición: Lo que te propongas hacer, puedes hacerlo. Es cuestión de adquirir hábitos con el esfuerzo diario. Como colofón nos animó a leer el libro “Los 7 hábitos de la gente eficaz”. Para comenzar el año, no veo mal plantearse alguna de estas preguntas.
Los mejores deportistas nos animan a ser como ellos
Mensaje muy requetebueno de nuestros mejores deportistas
viernes, 31 de diciembre de 2010
miércoles, 29 de diciembre de 2010
Feliz 2011
Intuyo un buen año para todo aquél que quiera disfrutarlo. Las desgracias no nos faltarán, los sufrimientos para muchos serán compañía diaria, las penalidades surgirán provenientes de la naturaleza humana o material. ¿Cabe entonces esperar un buen año?. El refranero dice que año nuevo vida nueva. Esto se cumple literalmente si en el momento que cambia el año cambia nuestro modo de enfocarlo.
Si aspiramos a una vida distinta deberemos cambiar las perspectivas, poniéndonos metas más reales. Cambiaremos también el enfoque que tenemos de las personas, ellas quizá serán las mismas, pero cada uno es capaz y libre de mirar a los demás sin los prejuicios preconcebidos, que con tanta frecuencia, enturbian nuestras relaciones. Si aceptamos las dificultades como retos que podemos superar. Si somos capaces de cambiar el mal humor por una sonrisa. Un lema necesario: ¡ dígaselo sonriendo! Todos saldremos ganando.
Si aspiramos a una vida distinta deberemos cambiar las perspectivas, poniéndonos metas más reales. Cambiaremos también el enfoque que tenemos de las personas, ellas quizá serán las mismas, pero cada uno es capaz y libre de mirar a los demás sin los prejuicios preconcebidos, que con tanta frecuencia, enturbian nuestras relaciones. Si aceptamos las dificultades como retos que podemos superar. Si somos capaces de cambiar el mal humor por una sonrisa. Un lema necesario: ¡ dígaselo sonriendo! Todos saldremos ganando.
martes, 21 de diciembre de 2010
Feliz Navidad y Feliz Año 2011
Hoy varias personas ya me han felicitado la Navidad, por si no nos vemos antes del 24. Llevo pocos años viviendo en una ciudad pequeña como Tarragona y, si algo he comprobado, es lo fácil que resulta encontrarse con los conocidos. En todo caso y agradecida por los buenos augurios que me desean, me veo en la obligación de querer que todo el mundo tenga también no sólo una Feliz Navidad sino también un feliz Año Nuevo.
Las perspectivas externas no son muy halagüeñas por lo que más que nunca, ese deseo debe ir de la mano de un acompañamiento interior, de un ánimo y apoyo constante a los que tenemos al lado. La Navidad rememora un acontecimiento feliz: un Nacimiento y he experimentado en muchas ocasiones, que para conseguir los buenos deseos que anhelamos para todos, es preciso “creerse” un poco que ese nacimiento existió, que tiene unas consecuencias y que de vivir convencidos del mensaje que porta ese Niño probablemente viviríamos con más paz y solidaridad, con menos problemas y este mundo sería un poco más habitable.
¡ Ánimo! Entre todos haremos un mejor 2011
¡ Feliz Navidad!
Las perspectivas externas no son muy halagüeñas por lo que más que nunca, ese deseo debe ir de la mano de un acompañamiento interior, de un ánimo y apoyo constante a los que tenemos al lado. La Navidad rememora un acontecimiento feliz: un Nacimiento y he experimentado en muchas ocasiones, que para conseguir los buenos deseos que anhelamos para todos, es preciso “creerse” un poco que ese nacimiento existió, que tiene unas consecuencias y que de vivir convencidos del mensaje que porta ese Niño probablemente viviríamos con más paz y solidaridad, con menos problemas y este mundo sería un poco más habitable.
¡ Ánimo! Entre todos haremos un mejor 2011
¡ Feliz Navidad!
sábado, 18 de diciembre de 2010
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Chimenea para meditar
Esta foto la hice para vosotr@s