La Encuesta de Población Activa (EPA) se ha pronunciado sobre algo que por otro lado es evidente y se puede intuir: Los universitarios son los que menos están sufriendo la pérdida de empleo durante la crisis y las personas menos formadas sufren mayor inestabilidad laboral. No hacía falta ni perder el tiempo en estudiarlo. Pudiendo contratar a gente más preparada sería absurdo no hacerlo, implicaría poca preparación por parte de la parte contratante.
Es posible, en algunos casos evidentemente, que parte del problema sea que la parte contratada no haya aprovechado todas las oportunidades de estudiar, de valorar las oportunidades que ha tenido, de que fácilmente aprendió que ganaba lo mismo haciendo bien las cosas que si las hacía mal. Que el trabajo es pasar unas horas en el curro prescindiendo de la productividad o de la actitud. Que se podía comprar todo, que para eso estaban los plazos. O que yendo a una huelga se hacía fuerte corporativamente y los sindicatos velarían por él.
Que los estudios son gratuitos y que tienen derecho a todo prescindiendo del esfuerzo. Que la culpa siempre es de los que están arriba.
Momento duro para hacer esta reflexión, sin embargo algo podríamos aprender de la eficacia japonesa o en el otro extremo del desastre de los países soviéticos, que también prometieron al pueblo igualdad para todos y, ahí están, aprovechándose unos cuantos privilegiados de lo de todos.
Hola
Hola a todos los que paséis por aquí.
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miércoles, 28 de noviembre de 2012
La amistad
Mis abuelos no salieron de un diminuto pueblo de Soria. Mis padres apenas surcaron un mar. Los hijos lo tienen todo a su alcance: La Plaza Roja, la 5ªAvenida o la Puerta el sol. Es suficiente una tecla o una pantalla o un avión de bajo coste. Sus deseos son órdenes para ellos mismos y para los demás. Pocas pretensiones dejan de alcanzar.
Sin embargo leo que un joven héroe de moto GP declara en una entrevista: que amigos de verdad tiene 3 o 4 como todo el mundo. Supongo que sí, que para muchos, lo importante son los laureles y las victorias personales aunque signifiquen la soledad.
Me pregunto qué vida es mejor, si tener una gran familia, unos amigos incondicionales o renunciar a esto por un trabajo que colapsa la vida personal.
Agradezco medios de comunicación de los que gozamos actualmente, que nos permitan compartir sentimientos e ilusiones. Que nos brinden la oportunidad de conversar con desconocidos, a los que nos gustaría llamar amigos, y que nos concedan sentir el privilegio de que alguien nos escucha.
Sin embargo leo que un joven héroe de moto GP declara en una entrevista: que amigos de verdad tiene 3 o 4 como todo el mundo. Supongo que sí, que para muchos, lo importante son los laureles y las victorias personales aunque signifiquen la soledad.
Me pregunto qué vida es mejor, si tener una gran familia, unos amigos incondicionales o renunciar a esto por un trabajo que colapsa la vida personal.
Agradezco medios de comunicación de los que gozamos actualmente, que nos permitan compartir sentimientos e ilusiones. Que nos brinden la oportunidad de conversar con desconocidos, a los que nos gustaría llamar amigos, y que nos concedan sentir el privilegio de que alguien nos escucha.
miércoles, 7 de noviembre de 2012
Belen Langdon. Una gran familia.
viernes, 2 de noviembre de 2012
Saber vivir. Un arte mayor.
martes, 23 de octubre de 2012
Percibo hambre
La
necesidad, que no la virtud, nos obliga a reciclar. Artefactos aparentemente
inútiles y convenientemente rescatados evitan aumentar el ritmo indeseado de un
progresivo deterioro de la naturaleza. Pero y al hombre ¿Quién le recicla? ¿No
funcionamos en ocasiones como bombillas fundidas, como columnas torcidas o
pájaros sin alas? ¿No es el ser humano como un barco a la deriva, como un perro
sin amo? Sin embargo nada en la naturaleza es más valioso. Me dirijo a quién me
quiera escuchar:¡ Vamos a reciclarnos! Vamos a retomar con nuestro actuar, lo
que de valioso hay en cada uno. Percibo hambre no solo de pan, sino de cariño;
percibo no solo pobreza, sino hastío de bienestar material; percibo desdicha
cuando podríamos ser y dar algo más profundo; percibo tristeza cuando no
resultaría tan difícil la sonrisa; percibo vacío interior por no querer reconocer
un más allá que colmaría nuestras ansias espirituales.
Concurso de televisión
Diversos
concursos y programas de televisión premian por ser la/el más guap@, otros por
ser el/la más cotill@, los hay que pagan por gritar o por censurar, mentir o
atentar contra el buen nombre de los demás y un desgraciado suma y sigue. ¿Qué
tal si proponemos actitudes diferentes pero más estimulantes para nuestra
dignidad o con reconocimiento de valores que valgan la pena? Verbigracia:
Primer premio: a los que son capaces de tener hijos y sacarlos adelante con
naturalidad y sin aspavientos; o premio a los pequeños gestos que nos hacen más
grata la vida cotidiana, como aparcar el coche dejando espacio para los demás,
no empujar en el metro o autobús. También aspirarían a un galardón los vecinos
solidarios que tantas veces suplen, con pequeños favores, a la familia; a los
ciudadanos anónimos que cada sonríen al conductor del autobús; así como los
camioneros y taxistas que esperan un segundo para adelantar sin creerse que
tienen un derecho natural para ello solo porque a veces son asiduos de la
carretera. Propondría un accésit a los que no se cuelan en las colas, a los
abuelos que siguen al pie del cañón para mantener a los nietos. Espero que no
quedaría desierto el laurel destinado a los que no han robado en su trabajo o a
los que no se han aprovechado de su cargo o posición para colocar a sus amigos
y familiares.
martes, 25 de septiembre de 2012
El perro labrador
Es fuerte la presión que
sufrimos personalmente y con frecuencia imponemos a nuestros hijos por ser los
mejores, por alcanzar la medalla, por no quedar los segundos. Por contraste al
regresar del trabajo observo cada día, cómo un perro labrador precioso conduce
a un invidente por las calles y consigue que esa persona pueda tener, dentro de
sus limitaciones, una vida más fácil. ¿Es el perro labrador el mejor? Es
inteligente, dócil, de una gran ayuda en los rescates, es fácil de adiestrar y
sin embargo nunca legará el primero en una carrera si hubiera un galgo o quizá
sea de menos utilidad que un san Bernardo en la nieve. Llego a la conclusión
que cada uno tenemos nuestro papel en la vida y que da igual ser el décimo de
diez si con ello hemos cumplido con nuestras posibilidades y no nos dejamos
frustrar con constantes comparaciones de habilidad, talento, posición o
instrucción
Un poco más de educación
Voy al mercado y una atenta y desconocida dependienta me saluda: ¡hola cariño! En la peluquería la amble jovencilla de 18 años me pregunta: ¿qué quieres hacerte? Oigo a unos chiquillos que dirigiéndose a una persona que les triplica la edad espetan: ¡eh tía! Esperando el autobús oigo una breve conversación en la que a cada palabra siguen dos tacos. Quizá sea la edad, pero no deja de causarme estupor la poca educación que impera en nuestras calles.
Enseñanza
lunes, 13 de agosto de 2012
Bécquer
Disfruto
releyendo las letras que compuso Bécquer “hoy el cielo y la tierra me sonríen”.
Admirada de cómo valoraba una mirada: “hoy la he visto, la he visto y me
ha mirado”, de cómo su corazón rebosaba con algo que no es tangible. De cómo
encuentra la felicidad ante la inmensidad de lo sublime, de lo inaccesible, de
lo inenarrable. Decido olvidar los miedos, el paro, los sufrimientos
constantes. Quiero vivir esperanzada, y considero que hay algo que no nos
pueden quitar y ese algo es asequible: vivir de amor
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Chimenea para meditar
Esta foto la hice para vosotr@s


